No hablamos de una calle cualquiera. Hablamos de la mismísima Regent Street de Londres. Una calle cuyas tiendas y restaurantes revelan la calidad del transito y consumismo propio de esta zona de la ciudad. Nuestra actuación no debe pues interrumpir la actividad mercantil de esta calle ni obstaculizar el paso de los peatones, sino que debe invitarlos a descubrir este nuevo aspecto de la avenida. Me explico: debe limitarse a encender la mecha de la curiosidad de los paseantes, sin mostrar la exposición directamente. Deben ser ellos quienes den el paso, quienes sientan la necesidad de “asomarse” y ver que diantres esta pasando en el seno de la calle. Quien tenga prisa y no quiera sufrir la concentración de la masa turística tiene su derecho a un camino relajado. Sin embargo la intención es tocarle, dejarle intrigado y hacerle volver cuando tenga ocasión. Por eso mi propuesta son dos movimientos curvos y tajantes del suelo que se insinúan al resto de la calle, reproduciendo esa impresión de descubrir una cala preciosa recorriendo el abrupto paisaje de Cabo de Gata. En su interior se ocultan unos pabellones de cubierta transitable donde se exhibe la cultura y la geografía de Cabo de Gata en un ambiente “natural” usando y promoviendo arquitectura sostenible. Para la construcción veloz y eficaz del evento, se usarán unos raíles de madera donde se insertaran unas piezas prefabricadas.
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No hablamos de una calle cualquiera. Hablamos de la mismísima Regent Street de Londres. Una calle cuyas tiendas y restaurantes revelan la calidad del transito y consumismo propio de esta zona de la ciudad. Nuestra actuación no debe pues interrumpir la actividad mercantil de esta calle ni obstaculizar el paso de los peatones, sino que debe invitarlos a descubrir este nuevo aspecto de la avenida. Me explico: debe limitarse a encender la mecha de la curiosidad de los paseantes, sin mostrar la exposición directamente. Deben ser ellos quienes den el paso, quienes sientan la necesidad de “asomarse” y ver que diantres esta pasando en el seno de la calle. Quien tenga prisa y no quiera sufrir la concentración de la masa turística tiene su derecho a un camino relajado. Sin embargo la intención es tocarle, dejarle intrigado y hacerle volver cuando tenga ocasión.
Por eso mi propuesta son dos movimientos curvos y tajantes del suelo que se insinúan al resto de la calle, reproduciendo esa impresión de descubrir una cala preciosa recorriendo el abrupto paisaje de Cabo de Gata. En su interior se ocultan unos pabellones de cubierta transitable donde se exhibe la cultura y la geografía de Cabo de Gata en un ambiente “natural” usando y promoviendo arquitectura sostenible. Para la construcción veloz y eficaz del evento, se usarán unos raíles de madera donde se insertaran unas piezas prefabricadas.
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